El sarampión vuelve a encender las alarmas en México. La Secretaría de Salud ha confirmado 21 casos hasta la décima semana epidemiológica de 2025, un incremento significativo en comparación con los siete casos registrados en el mismo periodo de 2024. Chihuahua y Oaxaca concentran los contagios, con 18 y tres casos respectivamente.

Ante este repunte, las autoridades han emitido una alerta epidemiológica para reforzar la detección y el control de la enfermedad. La Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública y las Unidades de Vigilancia Epidemiológica Hospitalaria están en alerta para contener la propagación del virus.

Sarampión: una amenaza global

El aumento de casos en México se enmarca en un contexto global preocupante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado más de 16 mil casos confirmados en todo el mundo, con Yemen, Pakistán, India, Tailandia y Etiopía como los países más afectados. En Estados Unidos, Texas y Nuevo México han registrado 256 contagios, con dos fallecimientos.

Factores de riesgo y prevención

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por gotitas en el aire. Sus síntomas incluyen fiebre, conjuntivitis, tos y un característico sarpullido. Las complicaciones pueden ser graves, especialmente en niños pequeños y personas con sistemas inmunitarios debilitados.

El mejor escudo contra el virus es la vacunación. La Secretaría de Salud exhorta a la población a completar el esquema de inmunización para evitar la propagación de la enfermedad.

Casos en México: perfil epidemiológico

El primer caso confirmado de 2025 fue el de una niña de cinco años en Oaxaca, sin vacunación previa y con historial de viaje a Asia. Posteriormente, un niño de nueve años en Chihuahua también dio positivo. En ambos casos, se identificaron los genotipos B3 y D8, vinculados a brotes internacionales.

El 68% de los contagios confirmados en el país han sido en hombres, y el grupo más afectado es el de niños de cinco a nueve años. Las autoridades hacen un llamado a la responsabilidad social para evitar un repunte mayor y proteger a las poblaciones vulnerables.

La prevención está en nuestras manos. La vacunación y la detección temprana pueden marcar la diferencia para frenar la reaparición del sarampión en el país.